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Un Blog de Edwin "El Bachi" Velásquez - Leal al Comandante Chávez y a Nicolás Maduro por el Socialismo Bolivariano - Delegado del Partido Socialista Unido de Venezuela - Comisionado Estadal de Formación Política de la JPSUV (D.C) - Premio Municipal al Liderazgo y Activismo Juvenil Livia Gouverneur 2012 y 2013 Mención Honorífica Mejor Liderazgo Juvenil - Vivir y Vencer Camaradas - ¡Viva Chávez! ¡Viva la Revolución!

6 de julio de 2020

En búsqueda de la voluntad comunal

Lo primero que hay que comprender sobre la comuna es que ésta está conformada por un conjunto de consejos comunales, lo segundo es que esta figura es un eslabón de más de un encadenamiento de entidades geopolíticas en función y competencia de gobierno popular, es decir, el proyecto comunal del Comandante Supremo Hugo Chávez no se refiere a la figura de la comuna como única, sino que constituye un entramado de organizaciones de gobierno popular con competencia de gestión de gobierno que complementados unos con otros en su misma escala conforman una superior a ellos de mayor incidencia, extensión y poder político, económico y social, tejiendo un nuevo constructo no solo de poder sino también una nueva estructura de Estado.

Esta formación geopolítica de Estado, no es algo que podamos hacer en el corto plazo, pero tampoco es algo que bajo la excusa de la transición al Socialismo debe ser una construcción lenta; sin embargo, esto depende de dos voluntades fundamentales y estratégicas: la voluntad del pueblo a organizarse y comprometer tiempo en construir su poder robusto, fuerte, paciente, justo y profundamente democrático en los cánones constitucionales de la participación y el protagonismo del pueblo; así como de la voluntad del Estado en otorgar de sus poderes más consolidados lo necesario para el empuje y fortalecimiento del poder emergente: el Poder Popular.

El pasado 1 de junio el presidente Nicolás Maduro indicó que «hay que seguir construyendo el socialismo en lo territorial, es el objetivo…», también se preguntó: «¿Para qué las comunas?, ¿Para qué los consejos comunales?» – a lo que él mismo respondió: «Para construir la nueva democracia revolucionaria, para construir el socialismo en lo territorial, para construir el socialismo en lo concreto, que el socialismo sea superior en todos los campos: la educación, la cultura, la salud, los servicios, la tecnología, la comunicación, el conocimiento, en la economía productiva y real, el socialismo tiene que ser superior».

Quiere decir nuestro líder que la superioridad del Socialismo pasa por las comunas, para lo cual el esfuerzo debe ser mayor de parte de todos los actores revolucionarios que hacen vida política en la Revolución, porque la voluntad comunal no pasa solo por quienes la construyen desde el territorio, el problema es que aunque chavistas no todos los que están en ejercicio de gobierno conocen de lleno el proyecto comunal que ha sido subestimado y hasta despreciado por sujetos que, por el desconocimiento que además genera como consecuencia la falta de voluntad política, no conceden ni razón ni fuerza al pueblo organizado.

Pero también está la otra parte que tiene que ver con la voluntad del Poder Popular, porque así como los actores del Estado deben motivarse a conocer más del proyecto evolutivo de la sociedad venezolana que es la comuna, el pueblo debe motivarse a conocer cómo y en qué términos se maneja el Estado, así como poseer un manejo fino, de gran astucia, formación y altura política, para emprender una difícil pero gustosa construcción popular que nadie pueda pasar por alto, que logre surfear y dominar el oleaje burocrático, que contemple y saque provecho a los recursos naturales, materiales, institucionales y humano de su territorio con base en la innovación y creatividad permanente, al mismo tiempo que dirige equipos, lidera pueblo y ejerce funciones de gobierno popular.

Si es por voluntad comunal, existe, pero todo indica que más de un lado que del otro, sin embargo, la voluntad no está completa, el pueblo debe saber manejarse en los campos políticos de la perversa desigualdad y superioridad burocrática y procurar superarla desde la construcción de una nueva institucionalidad con poderosas instancias, no solo por la vía del hecho sino también del derecho, de nuevas formas de gobernabilidad, de nuevos métodos de gestión, de nuevos liderazgos de visión amplia y espíritu unitario, y de nuevas lógicas de poder, para ello el estudio, cientifizar los esfuerzos para evitar fallas y derrotas, ser sujetos con poderosa formación política-ideológica así como empírica-técnica ó técnica-profesional para la transformación y cambios, dejar de lado el romanticismo (aquel que nos detiene o ralentiza los procesos), los dogmas y la abstracción ideológica (sin dejar la ideología).

Edwin Velásquez

5 de marzo de 2020

Orgullosamente Padre


Por: Edwin Velásquez

Por aquí pasaste, aquí te quedaste

Sin temor fuimos a donde no sabíamos (¡al poder!)

La promesa ¡La Patria!

¿Qué pensaron aquellos que trataron de acabar con tu gloria?

No pensaron nada,

menos que esta gloria es infinita,

si viene del mismísimo hombre de las dificultades;

Transmitida por el aire del llano, las cumbres andinas,

Y la mirada infinita de la mujer india,

Traspasado por campesinos de cosecha en cosecha,

En cada altar tu nombre,

En cada escuela,

En cada palma bendita,

En cada piso de tierra,

Aunque sencillo todo la inmensidad,

¿A dónde podría esparcirse una vez recuperada la gloria?

¡Al corazón del mismo hombre ha de esparcirse la gloria!

hoy el hombre no es uno,

Tampoco uno cada cien años,

Si del presente al futuro somos,

del pasado nos queda el aprendizaje

y las batallas adeudadas,

¡ah! También la estirpe,

También la estirpe guerrera que no cesa con el tiempo y que se alimenta con el paso de las generaciones.

Nos conseguimos con la historia y haciéndola también,

que no se agota mientras haya lucha,

Y se nos presentaron las dificultades Padre (como bien lo dijiste)

Y también los traidores,

Huyeron los cobardes para ganar tiempo y vida, pero ni vida, ni tiempo;

Algunos que tuvieron la dicha de luchar a tu lado,

Saltaron alto al escalón de la deshonra,

Nosotros no perdimos nada y ellos ganaron

su justa cuota de indignidad

cerrando para sí las puertas de la historia;

Subestimaron padre,

Menospreciaron al hombre que nos dejaste,

Y enfilaron sobre él mil veces más de lo que contigo,

Pero podemos con eso y con más,

Porque está claro el designio de los Gigantes,

Es la Libertad que hoy tiene nombre y apellido:

Socialismo Bolivariano carajo!

Es tu honor en nuestro pecho abierto padre,

Y todavía una lágrima que brota

Cómo pequeñísima expresión de la inmensidad amorosa hacia ti,

Y aún te escucho padre,

Como aquella vez escuché tu silencio,

Silencio que no calla

Y que aún a veces me agobia,

Puedo asegurar que escucho todos los días

tu infinito verbo de luces,

Y heme aquí por entero a tu causa,

Heme junto a millones entregados de por vida,

Que si me muero sea en ella, que si no muero sea en ella,

Hoy se ha cumplido tu palabra al pie de la letra

Y aunque sé no ha llegado lo peor,

Sepan los enemigos tampoco ha pasado lo mejor pero viene,

Que ni a la más de las verdades,

Ni a la menos de las suertes

Podremos otorgar otro destino que la victoria,

No hay enemigo pequeño ciertamente,

Pero incluso al más grande advierto

Ni la más injusta rebeldía del cielo podrá separar

Lo que él unió

Ni el más poderoso terremoto podrá destruir

lo que con bases sólidas construyó

por aquí pasaste, aquí te quedaste

por aquí pasaste, aquí estás,

orgullosamente padre,

la Patria sigue…

2 de julio de 2019

Al chavismo que no aterriza:




Edwin Velásquez


Desde la llegada de Nicolás Maduro Moros a la presidencia de la República, la Revolución Bolivariana ha sufrido una embestida política y económica que ha generado una diversidad de consecuencias sociales, solo por la necia intención de una élite que usa la violencia como forma de hacer política para derrocar al presidente chavista y hacerse del poder.

Hay tres actores que han sido fundamentales en el proceso de resistencia que hemos vivido los últimos cinco años, pero que se acrecentó en lo que va del año 2019: el pueblo, la dirigencia chavista y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana; sin embargo, este escrito va a la dirigencia chavista, especialmente a quienes aún, después de todo lo vivido no aterriza por la incomprensión política del momento.

Es el pueblo venezolano a quién hoy le reconocemos su papel en esta guerra, un pueblo resistente que tiene mucho mérito en esta embestida total que ataca desde todos los flancos a la vez, es un pueblo asumiendo amenazas reales; sin intención de idealizarlo, no existen dudas de la capacidad de resistencia de nuestra gente, que en términos de mucha mística histórica y hasta de una poderosa carga genética, contiene la valentía, el coraje, la temeridad, la entrega, e incluso, el amor que tuvo Guaicaipuro por su tierra y su gente, que exaltó Bolívar en su lucha por la libertad, en la lucha por la felicidad de los pueblos, y que tuvo cada hombre, cada mujer, cada joven, en 500 años de esfuerzos épicos por alcanzar la verdadera independencia.

Ante los feroces ataques del enemigo, por socavar las bases de la Revolución, debemos atender al pueblo todos los días en un esfuerzo pleno por alcanzar niveles de conciencia que permitan mantener su espíritu de lucha, porque la conciencia no es algo que solo se gana con discursos sino que es producto de una construcción política permanente, que en términos dialécticos forma comportamiento y deriva en acciones por el análisis y entendimiento razonable de la realidad en su conjunto, con palabras de aliento y esperanza pero también con verdades, con hechos (concretos, visibles, palpables), y gestas ejemplares con alta carga ética, es un deber, una necesidad, y hoy por hoy, una obligación; en lo moral la conciencia es un escudo protector, nos ampara de la duda, y cuando ésta nos aborda, nos agarramos a la conciencia para no caer en ningún limbo, para estar sanos, para no desviar el camino, para mantener la firmeza ante cualquier agresión enemiga, ante cualquier dificultad, nos aferramos a la conciencia para vencer, pero primero lo primero, alcanzar plena conciencia colectiva, masiva y real, y con ello, niveles superiores, pasar de lo particular a lo general, de lo general a lo total, de lo total a lo absoluto, de lo absoluto a lo universal.

Los Estados Unidos de Norteamérica, ha impuesto una serie de medidas que asfixian la economía venezolana para resolverle a la derecha lo que por torpeza nunca ha podido alcanzar por sus propios medios: Derrocar a Nicolás Maduro Moros, situación que obliga al chavismo a admitir un fuerte y comprometido desafío histórico, lo razonable, ante una sociedad profundamente democrática como la venezolana es mantener su moral alta sin confiarse, relajarse ni subestimar al enemigo, así como mantener el apoyo de las mayorías populares, pero esto debe pasar por un proceso reflexivo que implica deponer orgullos y convocar al otro, para ello creo que es deber:

1.       Cuidar con distinción y esmero al chavismo real, que es el chavismo leal por convicción, que cree en el proyecto revolucionario, en Hugo Chávez como Comandante Supremo y en Nicolás Maduro como líder de esta etapa, es un defensor a ultranza, inmensamente entregado al bienestar de su pueblo, leal, fiel, un apasionado militante de la Revolución Bolivariana.

2.       Imperioso preservar al chavismo que ama a Chávez, pero no está convencido a plenitud por la Dirección Política de la Revolución, trabaja y milita para el proceso revolucionario, no saltaría la talanquera hacia la derecha por nada del mundo, pero sí podría quedarse en un limbo que no tributa a nadie, esta condición restaría, por lo que nos invita a una lucha por vencer el temor a trascender a esta nueva etapa sin la presencia física del Gigante, vale la pena hacer esfuerzos por ganar su confianza hacia la nueva direccionalidad política de la Revolución y con ello, reconocimiento pleno e inquebrantable al actual líder, el presidente obrero, Nicolás Maduro Moros.

3.       Es pertinente atender al patriota, que respeta la constitución, rechaza la intervención extranjera, también es capaz de rechazar la violencia de lado y lado, comprende que hay un proceso de sabotaje de los enemigos externos e internos hacia el gobierno pero también identifica la corrupción, la indolencia y el burocratismo como un vicio del chavismo, sin embargo, muchos de estos compatriotas están dispuestos a trabajar para el Estado y hasta se involucran en procesos de participación de la Revolución por su apego histórico y social, esto no quiere decir que están ganados, pero vale la pena hacer el esfuerzo y acercarlos a nuestra razón.

4.       Reanimar al cansado, al que se desmotivó por falta de comprensión causada por un conjunto de adversidades provocadas por la guerra multidimensional; asistir al que se decepcionó pensando que las respuestas y acciones de la Revolución serían más contundentes, a quienes que están heridos y abrumados por las circunstancias, sumándoles que en ocasiones son juzgados, apartados y separados por nuestros propios liderazgos sin esfuerzos para recuperarlos, fortalecerlos y alentarlos, simplemente por no sostener la línea discursiva, por no ser “disciplinado”, es algo a considerar, pues no es tiempo de restar, sino de mantener nuestra fuerza unida y cohesionada, sosteniendo que la lealtad no está divorciada de la crítica sana y responsable.

Por otra parte, debemos ubicarnos y evaluar momento, tiempo y espacio, comprender que para mantener a las mayorías debemos construir una nueva narrativa coherente con las circunstancias que vive el pueblo de a pie, tomando en cuenta su diversidad y con ello sus intereses y necesidades; el chavismo está en el deber de analizarse, de encontrarse con una nueva realidad que no es la realidad de Chávez, y que no retornará a esas condiciones en el tiempo mediato, por tanto, hay que enfrentarse a una nueva lógica, tomando en cuenta que se gobierna para todos, y aunado a ello aplicar unos nuevos métodos en el trabajo político que realizamos.
                                                                                                                                                               
Ahora bien, estamos en guerra, esta frase la escucho no menos de 10 veces al día, pero  es notorio que el pueblo no la quiere asumir a pesar de que le ha tocado enfrentarla, el pueblo venezolano es un pueblo que intenta vivir desde la normalidad, hace un esfuerzo para que la realidad no le agobie, pero el problema no es el pueblo que sufre las consecuencias de la agresión enemiga, el problema termina siendo una parte del chavismo dirigente, en todos sus niveles, que se acostumbró al poder en tiempos de gloria y que hoy no se adapta a la nueva configuración de la realidad que nos dejó la hostilidad imperial, fácil fue gobernar a partir del barril de petróleo a cien dólares, ser dirigente teniendo como motor y escudo a Hugo Chávez, líder indiscutible de la Revolución, y hoy no se puede gobernar como si estuviésemos igual.

Aclaro, que no todo el chavismo dirigente está despegado de la realidad, pero identifico al menos seis manifestaciones que mantienen a una dirigencia atascada a un pensamiento y práctica al margen de la guerra, a aquel dirigente, a aquella dirigente que no ha aterrizado, o que en esta etapa de la Revolución no se halla porque venía de otros momentos y hoy, pareciera habérsele acabado las ideas, es menester señalar que la dirigencia puede acelerar o frenar los procesos de lucha del pueblo, hoy pagamos el costo de quien fue bueno en tiempos buenos (y se le reconoce), pero no lo ha sido en circunstancias verdaderamente difíciles, dichas manifestaciones son:

1.       La Lucha por el Poder desde el chavismo y entre chavistas:
Hay un chavismo dirigente que aún no asume que la lucha va más allá de los adversarios que tenga a lo interno de su organización obviando a los verdaderos enemigos históricos, estratégicos y de clase, ven el poder desde el posicionamiento partidista o institucional, es capaz de fragmentar alianzas, es un actor que reduce su práctica a la consecución de sus intereses individuales o de grupo, por encima de los intereses verdaderos de la Revolución.

2.       La disputa por la Renta Petrolera, en el peor momento de la producción y exportación de petróleo, donde estamos obligados a tejer nuevos tejidos productivos y con ello obtener una nueva y poderosa renta como consecuencia de una economía diversificada.

3.       La cultura del subsidio estadal, frente a la carencia de condiciones de un Estado fuerte, debilitado por los enemigos para causar un estallido social y desplazarnos del poder político.

4.       Las practicas del clientelismo político de Estado, que algunos utilizan para mantener cuotas de poder frente a sus debilidades de liderazgo y apoyo político y/o popular.

5.       La dependencia estadal como vicio, a la espera de lo que “Papá Estado” pueda dar y resolver para hacer política, sin ello, hay una dirigencia que no concibe resolver los problemas sociales y avanzar en la construcción política revolucionaria.

6.       La burocratización de los liderazgos populares, como parte de las desviaciones de la dirigencia del pueblo en el ejercicio de la construcción política popular.

Frente a este panorama, es importante que el chavismo y el pueblo asuma nuevos retos y desafíos del actual tiempo histórico, algunos mencionados en los párrafos anteriores y otros que ubico en los siguientes enunciados y que caracterizan a la dirigencia aterrizada que hace política responsable y a tono con la realidad del país:

1.       Elevarse políticamente, es decir, estar a un nivel de formarse, pensar, planificar y concretar permanentemente estrategias y acciones orgánicas, individuales y colectivas, para alcanzar soluciones viables o acordes en lo económico, político y social.

2.       Tener la capacidad para ver la totalidad de los problemas y sus dimensiones, eso pasa por ubicar las nuevas necesidades del pueblo, muchas de ellas erradicadas por Chávez y retornadas por la derecha venezolana y el imperialismo feroz, a partir de ello elevar las nuevas banderas de lucha del pueblo.

3.       Volver a la gente, acompañarle, incorporarse, atenderle, comprometerse y permanecer in situ con ellos.

4.       Impulsar una nueva épica organizativa, productiva y de defensa del pueblo, es momento para avanzar hacia objetivos que garantice la existencia y el desarrollo desde lo más local hasta lo nacional.

5.       Gobernar en todos los niveles de la sociedad y gobierno, fortalecer al Partido y a la nueva institucionalidad del Poder Popular para preservar el poder político.

6.       Luchar contra la corrupción, el burocratismo y la indolencia, Contribuir a la evolución del Estado mejorando su funcionamiento, eficiencia y poder, imprimir una alta carga ética y moral en la construcción política que se lleva a cabo, en pocas palabras, ser ejemplo.

7.       Confiar en el pueblo: desde donde opera la dirigencia revolucionaria es importante incorporar al pueblo en el trabajo revolucionario, tomar en cuenta sus experiencias, abrir paso a la transferencia de competencias y recursos, acceder a sus planteamientos, prácticas y métodos de trabajo, contribuir a su organización, ayudar grandemente en la restitución del poder que le pertenece, y a la lucha por alcanzar el altísimo y honorable nivel de Poder Popular.

Ganar la guerra es un objetivo estratégico que requiere de un esfuerzo incesante, inteligente y colosal por parte de nuestra dirigencia revolucionaria, es notorio que este proceso de debilitamiento progresivo de las estructuras políticas, económicas y sociales del país persigue desmontar por completo la poderosa estructura en las distintas dimensiones que edificó el Comandante Supremo Hugo Chávez en los 14 años que gobernó, con un fuerte carácter holístico, patriótico y revolucionario.

A juicio de Elliot Abrams Venezuela representa una amenaza real para los Estados Unidos, es por ello que es importante destacar la importancia de invertir esfuerzos y sacrificios en esta etapa que vivimos; frases como: ¿Entonces vamos acaso a permitir que en Venezuela sea exitoso el socialismo?”, sentenciando que, “el que no esté con nosotros (los EEUU) debe pasar por los más dolorosas privaciones, las más terribles inseguridades, las más penosas necesidades…”, es deber ser la dirigencia que el país necesita para alcanzar la victoria definitiva, es un desafío  provocador, un ejercicio vital para acceder a niveles superiores de construcción y de acción política, es urgente obtener grados superiores de sabiduría que permitan alcanzar la lucidez y sus pesares: aquellos de vivir conscientemente en un sistema que te oprime, lo que obliga a intensificar la lucha para vencer las pretensiones enemigas que nos han declarado la guerra para siempre.

Lo único que deduzco es que GANAR LA GUERRA trae consigo grandes recompensas y satisfacciones que en siete platos serían:

1.       Restituir la plena soberanía nacional: Ser libres e independientes a plenitud.

2.   Recuperar los derechos y garantías de autodeterminación del pueblo: Nuestro derecho a decidir nuestro rumbo.

3.       Gozar de estabilidad política y de crecimiento económico y social: Alcanzar la Venezuela potencia.

4.       Consolidar un nuevo orden: El Socialismo.

5.   Rescatar el proyecto Bolivariano de construcción de la Patria Grande, del Mundo multicéntrico y pluripolar: Hegemonía Mundial de los Pueblos.

6.       Alcanzar la suprema felicidad social: Ser felices para siempre.

7.       Derrotar al Imperio.

R-Combatientes de CMSKPA